Había humo en el bar
Había humo en el bar
“Un tipo frío y aburrido…”, suena la canción de la banda Maná, mientras entra y se acomoda en una de las butacas, ahí en la mitad de la barra. Y como es ya costumbre, se siente así, un tipo perdido en ese espacio, –la pared lo devora, sus ojos se han anclado en una esquina oscura–.
Todos en el bar parecen tener un objetivo, es quizás el grito de la pasión o la búsqueda de apareamiento, –unos leones en celo se dejan ver en el video que pasa en un televisor fijo en la pared, –vaya estupidez, un televisor en un bar–, –se responde a la vez que el "un tonto que es un reprimido" de la canción le atraviesa la mente. ¿Y cuál es mi propósito? –Pregunta. –mientras mira ahora un punto fijo que encontró en el piso. Siente que no pertenece a este mundo.
Pero él solo está ahí, y solo como un muerto, sus ojos permanecen pegados al piso. El ruido lo aturde y el olor a desinfectante proveniente del baño, le arde en los ojos. Súbitamente se siente estúpido y fuera de lugar, no está a gusto. Levanta la mano y le hace señas a la mujer al otro lado de la barra. Al instante le acerca un cigarrillo y lumbre. No acostumbra fumar, pero, le hace sentir en ambiente, ser uno más del montón -siempre ha querido ser del montón, le parece que se ve bien. Solo que a veces quiere ser así, pues ve que ellos van por la vida sin preocupaciones, fluyen y se ven felices. El humo le disipaba los pensamientos.
Todos se mueven de un lado a otro; unos entran, otros salen, todos en una interminable procesión que le agobia,
–¿Por qué no pueden quedarse quietos? –Maldita sea–.
–¿Por qué simplemente no escuchan la música y beben sus estúpidos tragos? –Reniega ante aquel frenético deambular zombi–.
Ahora Arjona lo saca de su diatriba de mierda:
–¿Qué hace un hippie en la oficina?
¿Una orca en la piscina?
¿Una monja en carnaval?
¿Qué haces tú cuándo estás sola?
Chapuceándote en las olas
De un pasado que pasó?–.
–Es el deseo de apareamiento, el más animal de todos los instintos humanos, –aprieta los labios y mueve ligeramente la cabeza–.
Las mujeres parecen más altivas y los hombres unos cazadores. Aquello es acecho puro.
Se siente ridículo y feo. Se ve diferente a los demás, cuestiona todo todo a su alrededor permanentemente.
–¡qué maldita suerte me ha tocado! –concluye–. ¡Es cuestión de suerte!
Es que ser de los que preguntan y se preguntan por todo no es fácil…Quisiera ser como ésos que van por la vida sin hacer preguntas, sin valorar si las cosas están bien o están mal. Como ésos que simplemente disfrutan sin pensar, como los que se entregan al grito de la pasión sin más y sin reservas, y se siente culpable… Otra vez la maldita culpa. Entonces culpa a sus padres, todo lo reprocha, a la religión, a la filosofía –que ahora estudia en los libros–, culpa a todo y a todos…Está airado…se nota extraño... va hasta el fondo del contenido en su vaso que ha estado girando como un demente, mientras emite un ruido irritante al roce con la madera.
Pide otro trago y otro cigarro. La primera bocanada se suma a una ola de humo que hace pesado respirar. Pero todos a su alrededor se ven felices y realizados, él no se siente así. Se siente extraño. Pensar que fue a un bar a hacerse preguntas y a respondérselas como durante un examen en el que ya sabe de antemano las repuestas.
Un tipo al lado lo saca abruptamente de su soliloquio, le pregunta o afirma algo, a lo que responde con una mueca de aseveración, sin saber de qué iba la pregunta. A lo mejor era una excusa de otro frío y aburrido para iniciar una conversación, que no es capaz de mantener.
–Siempre le ha costado interactuar con desconocidos, no se considera buen conversador o simplemente las ideas no le fluyen en el momento y las palabras se le atoran, o más bien se le van hacia adentro.
Sigue fumando, mira ahora el cigarro encendido que se consume sin más, hasta que una larga tripa de ceniza se sostiene del filtro amarillo. Con un leve movimiento de sus dedos, cae al piso. –¿Será esta ceniza una analogía de mi vida?
Es ceniza al viento, hoja al vaivén de la brisa, una vida al antojo del destino. Y como una respuesta del destino, que le había estado esquivo hasta ahora, una bala perdida le perfora el pecho, en medio de una multitud de gritos ahogados.
La sangre empieza a extenderse sobre su camisa. Mira el cigarrillo aún encendido entre sus dedos. Afuera alguien ríe. La canción no se detiene.


De todo mi gusto, Fer. Hace rato no leía un texto tuyo y no defraudan
ResponderEliminarQuerido lector, el gusto es mío al saberme leído y comentado. Me gustaría mucho saber quién me escribe.
EliminarEs muy interesante cómo usted, con su imaginación, lo traslada a uno al lugar de los hechos; y lo entretiene de tal manera, que no quiere uno parar de leer
ResponderEliminarQuerido lector, qué gusto saber que este cuento te ha trasladado a los lugares y a los hechos. Qué maravilla saber que te ha entretenido. Me encantaría saber quién me escribe.
EliminarHola.. Luisfer... Lo leí... Me gusta tu género realista.. lleno de intimidad... Con eventos cotidianos que trascienden los sentimientos como fantasmas que asustan ... Pero que su alcance es fascinante..
ResponderEliminarMuchos dirán que peco por exceso de realismo, pero la vida misma es así, muchas veces cruel y seca, otras más benigna. Me alegra saber que este cuento te ha hecho sentir cosas y mover sentimientos. Me encantaría saber quién comenta.
EliminarMaravilloso, 👍👍👍
ResponderEliminarQuerido lector. Maravilloso saberme leído por ti. Me encantaría saber quién comenta.
EliminarHola LuisFer. Este escrito transmite de forma poderosa la soledad, el desencanto y el ruido interno del protagonista. Además, La atmósfera del bar está tan bien lograda que uno siente el humo, la música y la angustia en cada línea. Me encanta. Gracias por compartirlo. Un abrazo.
ResponderEliminarEstimado Camilo, me alegra saber que has podido trasladarte a ese espacio y sentir con el protagonista su asfixiante mundo interior lleno de preguntas sin responder. Otro abrazo de vuelta.
EliminarMaravilloso LuisFer! Leerte siempre es un placer y una caja de sorpresas, me llevaste en un viaje de emociones en poco tiempo. Esperando los que vienen!
ResponderEliminarQuerido lector, gracias por comentarme, me gustaría mucho saber quién eres.
EliminarMe llevaste a ese bar. El cuento es verosímil. Conecta porque describes la cotidianidad de un espacio en el que la mayoría hemos estado. El final es brutal, poesía y sacarmo. Me encantó ! Gracias por compartirlo Luis Fer.
ResponderEliminarMi querida Gloria, qué honor saberme leído por ti. Nos debemos otras birras.
EliminarCordial saludo mi admirado amigo Luis F. Eres un ser de luz y gracias por compartir tus experiencias y excelente 👌 mensajes.
ResponderEliminarDesde el Valle del Csuca EDILBER
Estimado Edilber, honor que me haces al leerme. Un abrazo hombre.
EliminarUna excelente forma de describir la escena, la soledad no solo está en en contratarse somo físicamente, es un estado aún más complejo y tal y como lo describes la soledad también está en el juicio de la sociedad.
ResponderEliminarQuerida música y salud, gracias por tu comentario, así es, la soledad se manifiesta de múltiples maneras, este caos interior del protagonista es un retrato de la sociedad actual como bien lo apuntas. Un abrazo.
EliminarMuy bueno 👌
ResponderEliminarQuerido lector, gracias por comentarlo. Me encantaría saber quién eres.
EliminarEstupendo LuisFer! La introspección del personaje junto al batallar de sus inseguridades se siente real y auténtica.
ResponderEliminarQuerido lector, qué bueno que has podido encontrar a ese personaje que batalla con sus inseguridades. Me encantaría saber quién eres.
EliminarLuisfer, como siempre me encantan tus escritos...me trasladan siempre a la escena, muy bueno!
ResponderEliminarQuerido lector, me gustaría mucho saber quién eres. Gracias por seguirme y leerme.
EliminarHola Luis Fernando.
ResponderEliminarAcabo de leer su cuento. Noto que esta vez eligió un tema difícil como es el sin sentido, ese momento en que no se sabe qué hacer. Desde ese punto de vista me gustó mucho la forma como desarrolla el cuento. Me alegra sobremanera porque el cuento es muy singular. Felicitaciones de nuevo y suerte. Luz Stella Muñoz.
Stellita querida, gracias por ser maestra y editora en estas lides de la escritura. Te mando un abrazo grande.
EliminarLuisfer muy bueno, la descripción es perfecta para uno sentirse en el sitio donde esta, esta persona y sentir uno la misma soledad, la misma tristeza, el no recordar nada agradable, que vacío tan grande en el alma!
ResponderEliminarMe gustan tus finales tan sorpresivos y abiertos! Pabita.
Pabita querida, excelente interpretación del cuento. Gracias por seguirme y por leerle siempre con tanta atención. Te mando un abrazo.
EliminarSiempre me conecto con cada uno de tus escritos, se recreando en mi mente.
ResponderEliminarQuerido lector, me gustaría mucho saber quién me comenta. Te mando un abrazo.
EliminarMuchas gracias,mi querido amigo por invitarme a pasear en tus mundos tan agradables y cuestionables...Haces muy fácil encontrar la analogía de la vida.
ResponderEliminarUn abrazo.
Querido amigo, gracias por aceptar mi invitación a entrar en otros mundos, en otros territorios inóspitos y, quizás similares o bien diferentes a los nuestros. Me gustaría mucho saber quién eres.
EliminarCómo siempre encantada con tus escritos es una inmersión a la realidad, a la soledad y a la dualidad. Ángela Ricaurte.
ResponderEliminarEstimada Ángela, gracias por seguirme y siempre leerme y comentarme. Te mando un abrazo.
EliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
EliminarLuisfer, fantástico relato. Me encanta cómo logras describir con tanto detalle la escena y la forma como vas llevando al lector a devorar la historia. Pendiente del próximo.
ResponderEliminarAmigo querido, honor que me haces! Te mando un abrazo grande.
Eliminar¿Cuánto tiempo pasamos observando la vida, analizándola y preguntándonos por su sentido, mientras la propia vida sigue ocurriendo?
ResponderEliminarEl protagonista estaba tan concentrado en comprender su existencia que no alcanzó a vivir un momento de auténtica conexión con el mundo que lo rodeaba. Y cuando el destino finalmente responde, lo hace de la manera más inesperada y definitiva.
Por eso, para mí, el mensaje más profundo no es la muerte del personaje, sino la tensión entre pensar la vida y vivir la vida. El relato parece susurrar que el tiempo es frágil, impredecible y finito; que ninguna respuesta está completamente asegurada; y que, mientras buscamos comprender el significado de nuestra historia, la canción sigue sonando. Gracias por traer a colación la importancia de vivir con propósito, activar nuestra brújula interior, conectarla con un autentico propósito y desafiar con vivencias la existencia misma. Un abrazote fortísimo con cariño, admiración y gratitud Emilia.
Bien lo dices, Emilia querida, invertimos tanto tiempo preguntándonos por la vida y sus cosas, mientras que la vida real sigue su curso. Eso de que la tensión está entre pensar la vida y vivir la vida es sencillamente genial y genuino. Un abrazo.
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